lunes, 29 de diciembre de 2008

Memorias muertas

Almas de contrabando
acechan en las aceras,
pisadas
por el paso de los segundos,
grandes vencedores morales
de esa partida
aparentemente infinita.
Memorias
invaden avenidas,
degüellan miradas,
aturden pensamientos,
desenmascaran el pasado,
dotándolo
de ese sabor agridulce
que produce su recuerdo,
el dolor
de un adiós
a destiempo.
Enterraste en vida
su sentimiento;
infancia muerta
te mira
desde el espejo.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Última invitación

Las últimas luces caen
sobre el frío asfalto
de la ciudad.
La niebla
comienza
a peinar los bancos
donde residen
las más oscuras historias,
borrando
el recuerdo moribundo
que algún triste arlequín
abandonó a su suerte.
El agua de la fuente
comienza a pararse
para reflejar
el inicio de
una nueva luna
cansada de
falsas promesas y
consumismo.
Verborrea barata
se acumula en las esquinas
de la gran avenida,
aturullada por
el ruido de los coches,
demacrada
por el paso
del tiempo.
La luna golpea
tu ventana,
atravesándola con
gran violencia,
aceptando tu absurda invitación.
Da igual,
el tiempo se acabó.
Abandonas
tu guarida
para perderte
en los densos brazos
de una medianoche
arropada por la niebla.

3º sin ascensor

Consumiendo las últimas caladas del cigarro, los últimos suspiros en este mundo acostumbrado a empujarte a la ciénaga sentimental. La densa capa de humo, que crees que te cubre de la realidad, solo oculta los remordimientos, te miente y juega a la ruleta rusa esperando el momento en que la bala la atraviese, te atraviese, termine con todo.
Mientras tanto, la noche te arropa, mostrándose de la forma más bella desde un 3º sin ascensor, apagando las estrellas con un sutil movimiento, oscureciendo las calles, enfriando el asfalto, pensando en ti.
Un niño llora desconsoladamente buscando a su madre. Sientes ese vacío, la necesidad de llenar algo de algo, no sabes de qué, cómo ni por qué. Solo sientes esa necesidad agobiándote, arrebatándote el aire. Tranquilo, respira. El cristal te separa físicamente de ese niño pero mañana serás tú el que te enfrentarás de nuevo a esa realidad, serás tú el que llorarás pidiendo ayuda y volverá a asaltarte la misma duda: qué, cómo y por qué.
Das la vuelta y te echas sobre la cama pensando en el mañana… el mañana es demasiado tarde y nada esperanzador, viviré el presente hasta que los ecos del pasado ensordezcan el futuro.

El principio del fin

Insomnio, taquicardia, delirium tremens, ajusticiar a las palabras, mutilar la sensatez.

Las noches tornan al negro azabache que trituró los sentidos, apuñaló tu conciencia y desató la locura con figuras efímeras caídas de la nada.

Te enfrentas a los sueños con esa valentía que te caracteriza, borrando los oscuros pensamientos dueños del subconsciente. Sonríes acariciando las lágrimas del alba, rompiendo la armónica anarquía de tus propósitos, mirando a los ojos del amor y escupiéndole tus creencias e ilusiones. Codificas la realidad, ironizas los sentimientos, encubres la tentación hiriéndola de muerte.

Me condenas a tu vida adueñándote de la mía, sonríeme por última vez y empújame por el precipicio de la melancolía.

Odio

Viviendo en el pasado,
matando el futuro.
Penitencia eterna
de las sombras del inframundo,
vagadoras errantes
acuchilladas de sentimientos,
rezumadotas de rabia,
deseosas de
venganza y justicia.
El espejo del alma
solo refleja odio.
Odio fruto de la vida,
la cual les arrebataron
hace tiempo.
Odio que muestran
con gestos grotescos,
macabros,
avisando de sus actos.
Escupiendo prejuicios,
a la deriva,
buscando lo que dejaron
en el mundo terrenal,
añorándolo.
Rasgándose la piel
a cada recuerdo,
distorsionando la irrealidad.
Toqué la luz de la esperanza
y desapareció
como una nova.
Aguardaré
a su nueva aparición
y viajaré
a través de relatos,
por tu oscura conciencia,
buscando saber
un poco más de mi.

Caminante solitario

Girando la esquina del desconsuelo
y bajando la calle de la esperanza,
paseo por esta solitaria ciudad
de sombras a la deriva,
buscando refugio en algún
oscuro portal.
Camino mirando al cielo
mientras las gotas de agua
resbalan por mi rostro,
limpiando mi mente
y enfriando mis pensamientos.
Me deleito
con el sonido de las gélidas aguas
que caen
de esa misteriosa fuente
con formas macabras,
la cual
siempre detiene mis andaduras
por este pasaje
de adoquines ocres.
Observo
todo lo que me rodea,
abrazado por el frío,
que avanza con paso firme
manteniendo la mirada
y sonriendo sarcásticamente.
“Esta vez no me pillas”,
dije sonriéndole,
y continué mi paseo
hacia los más apacibles
secretos de la ciudad.

Callejón de la melancolía

Ahora,
sonrío mientras camino
y escucho a los peces de ciudad,
mientras pienso
que es mejor quejarme por haberte tenido
que por desearte.
Rodearme del pasado
no supone nada bueno,
y solo erosiona
un alma malgastada
por alcohol y recuerdos.
Recorriendo el callejón
de la melancolía,
me pierdo
por sus más recónditos recovecos
y sueño,
acechándote en la oscuridad,
con tiempos pasados mejores
en los que,
con las caricias del amanecer
jugueteábamos
como dos completos desconocidos.

Rocío

Con un mensaje de madrugada,
las lágrimas y las sonrisas
se confunden con el intenso frío
y la oscuridad.
La primera bocanada de aire,
vital,
poder vivirla junto a ti,
sueño hecho realidad.
Estos pequeños pasos por tu mundo,
han sido mis pasos más largos,
los más satisfactorios,
los más esperados.
Llorar cuando tú llores,
reír cuando tú rías,
sentir lo que tú sientas,
mirar el mundo con tus ojos.
Muchos años nos separan,
pocos meses nos unen.
Sentada junto a mí,
nuestras miradas se cruzan
e intentas decirme
todo eso que no puedes
manifestar verbalmente,
pero una sonrisa
y una mirada
acaba con toda la incertidumbre.
Por todo este maravilloso tiempo,
por esas lágrimas en año nuevo,
simplemente, POR TI.

Abrazando al otoño

Las noches siguen
y las farolas se apagan
mientras una mortecina luz
nos alumbra,
escondida,
desde su solitaria guarida.
Como dos desconocidos
seguimos caminando
hacia ninguna parte,
esperando
que nuestras miradas se crucen
o que alguna débil palabra
salga a la deriva.
Todavía recuerdo
aquellos días de verano
en los que titubeábamos
con nuestras acciones,
en los que cada acto
era todo y nada
al mismo tiempo,
cuando con una sonrisa
se paraba el mundo.
El frío llegó de repente
y con él
se apagó la ilusión.
Los árboles comenzarán
a desecharse de su ligera vestimenta
y las calles amanecerán
cubiertas de hojas muertas.
Cuando quieras levantar la vista,
será demasiado tarde
para corregir el camino
y yo estaré soñando
en otros solitarios brazos.

Autocrítica

Persona acomplejada,
harta de falsas esperanzas.
Siempre con lo mismo,
la misma sensación,
el mismo final.
Días de miradas perdidas
en busca de nada,
o más bien,
en busca de algo
que no llegará.
Sonrisas que te acompañan
y te torturan
porque eres incapaz
de ver la felicidad en ellas.
Quizás las piedras de la vida
hayan acabado contigo,
por lo menos
con tu entusiasmo,
tu esperanza,
tus ganas de soñar,
esperar algo.
Crueldad en tus pensamientos
que eres incapaz de plasmar,
¿por qué?,
porque eres un cobarde
que no quiere ver
nada de lo que te rodea;
porque te odias
y no sabes como demostrártelo;
porque te quieren ayudar y no extiendes la mano,
pero sabes que esa ayuda
es totalmente necesaria,
ya que sin ella
nunca lograrás nada.
Y mientras tanto
los días pasan,
y te levantas igual que siempre,
lamentándote de tus cosas
sin hacer nada al respecto,
como conformista que eres.
No sabes donde
centrar tus sueños,
hay tantos palos que tocar…
pero alguno tendrá que ser
el definitivo.
Mientras tanto
vas a la deriva,
perdiéndote en tu búsqueda,
si es que buscas algo.
Te miras al espejo
y no ves nada,
solo el reflejo de un cínico
y una sonrisa
luchando por salir.
Para que engañarnos,
la única persona
que está acabando contigo
eres TÚ mismo.

Descanso

Observando las estrellas,
retiro espiritual
con una densa capa
de ron y cannabis.
Noches frías.
Rocío que moja
todos los sueños existentes.
Pensativo,
observas el papel
intentando plasmarlo.
Imposible.
Nunca lo conseguirás.
Mientras,
las calles intentan huir
de su rutina,
aquella a la que se unieron
tiempo atrás;
aquella que nosotros
sabemos controlar;
aquella que,
simplemente,
dominamos.
You are never alone,
you need someone;
But you don´t want
to see it.
Días bilingües,
sonriendo en cada acto,
intentando huir de todo.
Todo eso
de lo que pretendías huir.
Todo eso
de lo que nunca
conseguirás escapar.
Mierda innata,
jodidamente necesaria.

Congestión cerebral

La cabeza llena de mierda,
el bolígrafo sin tinta.
Buscando desatascar
oscuros pensamientos,
desquiciantes
de una mente enferma.
Pensamientos encerrados
tras millones de conexiones sinápticas.
Electricidad impulsiva
de errores
aún por confirmar.
Raciocinio inquieto
a la espera de un respuesta.
Pasos en falso.
Suciedad en las palabras.
Verdades inciertas.
Es una mente inconsciente
que torna todo blanco,
carente de emociones,
deseosa de escribir
ese final
que nadie quiere escuchar.

Buscando nuestro lugar

Acompáñame
en este camino sin final escrito,
de escarpadas montañas y solitarios caminos.
Dame fuerte la mano
y no me sueltes nunca.
Deja que te sienta cerca de mi,
tu aliento, tu calor.
Fúndete en mí.
Conseguiremos
llegar donde nadie lo ha hecho,
un mundo
en el que sólo los dos podemos vivir,
que sólo tú y yo entendemos.
Sigamos las huellas
que no guían hacia el kibbutz,
perdámonos en nuestra eterna soledad.

Sin explicación

Gotas de lluvia que empañan
una mirada ya distorsionada de la realidad.
Solitaria silueta caminando
por las mojadas calles de Madrid.
Caos de sentimientos
arrojados al vacío sin ningún motivo.
No busques la explicación a nada.

Aires de libertad

Sobresaltado… abro los ojos… solo notas oscuridad a tu alrededor… respiras agitado pensando en todo lo que soñaste aquella noche. Ese paseo que diste por la prisión de la memoria, donde vistes cosas horrorosas.

Recuerdos agonizantes en el rincón más oscuro del frío habitáculo del sótano. Tiritando. Pidiendo un poco de clemencia, sólo observar un mísero rayo de sol.

Esperanzas, más privilegiadas, golpeando los gruesos barrotes de la celda. Sollozando por los gritos de los recuerdos. Pensando sobre su futuro en la prisión, con un fuerte aliciente de libertad.

Sentimientos, guardianes insensibles de ese dantesco mundo en el que las palabras y las acciones son tan caras. Simples marionetas de la sociedad, obligados a mantener su postura por miedo a las represalias.

Las primeras voces han comenzado a alzarse en la prisión. La revolución ha comenzado.

Recuerdos

Recuerdo aquellos paseos en los que, con una dulce caricia, acababas con toda la desdicha del momento. Cuando los pasos a tu lado parecían levantar la hojarasca del otoño y tu mirada iluminaba los largos y oscuros caminos que, con frecuencia, recorríamos a altas horas de la noche.

Recuerdo los abrazos a cambio de nada que me otorgabas y con los que me arrebatabas una sonrisa en los momentos más difíciles.

Recuerdo esos labios a la deriva, jugando a conocer un terreno que ya conocían, titubeando con un leve mordisco mientras que acariciabas mi pelo, sumiéndome en ese letargo del que nunca quise despertar.

Recuerdo las noches en que las estrellas jugaban a escribir nuestros nombres mientras, tumbados sobre la espesa hierba, la lluvia golpeaba nuestro rostro suplicando un segundo de atención.

Recuerdo aquel día en el que sujetando fuertemente tu mano tuve que despedirme…

Mi último adiós se compone de una rosa y una lágrima sobre el ataúd. Abrazando sombras te esperaré hasta que la eternidad vuelva a unirnos.

Madness

Escupes restos del pasado aferrándote a la mirada sucia de un niño en el que quieres situar tus sentimientos.

Fluyes motivado por una inspiración oculta, fruto de la locura intrínseca a la que has de rendirte por cada palabra, cada línea, cada párrafo.

Muestras lo que no quieres reconocer, lo que no quieres ver, aquello que más te duele; pero te obligas a describirlo ya que la satisfacción de su difusión es mejor que cargar con todo ese dolor, al que culpas de la oscuridad de tus pensamientos.

Caminando, con los pies cansados, recorres este mundo en busca de las ilusiones que, detrás del espejo de la soledad, golpean con el dulce tintineo de las frías gotas de lluvia que chocan contra la ventana de tu habitación. Ventana desde la cual observas la realidad, o lo que ellos llaman realidad; donde resulta difícil situarse, donde dar un paso en falso supone una caída, donde reponerte rápidamente puede resultar un triunfo.
Abrazándome a mi locura y con un whisky en la mano, disfruto de cada momento de mi realidad, y la sonrío mostrándola lo que soy capaz de hacer.

Astenia privameral

Cansado de ver como las olas borran las huellas de mis pasos sin dejar rastro alguno de mí.
Esperando una mirada que quiera acompañarme a disfrutar del horizonte, sin miedo a perderse en su eternidad.
Nada parece confortarte más que la solitaria mirada de un viejo clochard, con miles de historias que contar tras litros de whisky en fríos rincones de la ciudad.
Miras al agua, ésta no refleja nada de lo que en un tiempo, no muy lejano, o quizás sí; te hizo cambiar las facciones de tu rostro. Piensas que no te queda nada por lo que seguir adelante pero, en el fondo, sabes que no es cierto, cosas que nunca alcanzaste pueden hacerse realidad pero la frustración de no conseguirlas a corto plazo te hace desistir de tus intenciones.
Mientras caminas por la fría arena mojada por el mar, intentas imaginar tus pasos difuminados por el agua… mejor no mires atrás o te desilusionarás con la imagen que puedas encontrar…

Engaños

Abro los ojos, todo es oscuridad a mi alrededor. Otra vez tus fríos ojos han sobrecogido mis sueños, y en un inútil intento por alcanzarlos e vuelto a perderte.
Esos ojos… la perdición. Te observan mofándose de tus sentimientos mientras un escalofrío recorre la espalda.
Una vez más me has hecho creer que sería capaz de alcanzarte, pero me mentiste; una vez más me has dado la mano en la espesa oscuridad y la has retirado condenándome a las más duras pesadillas; una vez más…
De repente una luz al fondo del camino, dos estrellas brillando a años luz de mí me hipnotizan y me obliga a seguirlas, siempre la misma trampa, como luciérnaga hechizada por la luz caigo rendido a tus encantos y vuelvo a topar con la cruda realidad.
Palabrería que no va a más, siempre preferí los más intensos silencios, ellos son fieles y saben lo que decir.
Inalcanzable, ¿o no?.

Vida

No pretendas entenderme, no lo lograrás, ni aunque llegues a las zonas más oscuras que habitan en mí, que no son pocas.

No se si alguna vez alguien lo intentó, tampoco es que me importe, no quiero que me entiendan, soy como soy, con mis grandes defectos y mis pequeñas virtudes; con mis ilusiones, mis sueños, aquellos que no se cumplieron y que golpean de vez en cuando en la ventana de mi mente recordándome su jodida existencia.

No busco gustar a la gente, ni que nadie entienda lo que pienso y escribo, como es obvio no viviré de ello, ni tampoco quiero. Esta mierda es de cosecha propia, yo la mastiqué, la digerí, en mi vive y muere, y cuando quiera puedo hacer que desaparezca y forme parte del olvido.

Sentado, con la mirada perdida y el bolígrafo resbalando por mis dedos, escribiendo como un autómata, fuera de mí, con mi hermano al lado pensando sobre soledad, melancolía, terapias y chinos. El mundo sigue girando y no nos damos cuenta del tiempo, que corre sin mirar hacia atrás ni para recoger a los que hayan caído por el camino. Me quedaré esperándote por si alguna vez eres tú la que tropieza, no quiero que te pierdas en los eternos abrazos del tiempo…