jueves, 18 de diciembre de 2008

Autocrítica

Persona acomplejada,
harta de falsas esperanzas.
Siempre con lo mismo,
la misma sensación,
el mismo final.
Días de miradas perdidas
en busca de nada,
o más bien,
en busca de algo
que no llegará.
Sonrisas que te acompañan
y te torturan
porque eres incapaz
de ver la felicidad en ellas.
Quizás las piedras de la vida
hayan acabado contigo,
por lo menos
con tu entusiasmo,
tu esperanza,
tus ganas de soñar,
esperar algo.
Crueldad en tus pensamientos
que eres incapaz de plasmar,
¿por qué?,
porque eres un cobarde
que no quiere ver
nada de lo que te rodea;
porque te odias
y no sabes como demostrártelo;
porque te quieren ayudar y no extiendes la mano,
pero sabes que esa ayuda
es totalmente necesaria,
ya que sin ella
nunca lograrás nada.
Y mientras tanto
los días pasan,
y te levantas igual que siempre,
lamentándote de tus cosas
sin hacer nada al respecto,
como conformista que eres.
No sabes donde
centrar tus sueños,
hay tantos palos que tocar…
pero alguno tendrá que ser
el definitivo.
Mientras tanto
vas a la deriva,
perdiéndote en tu búsqueda,
si es que buscas algo.
Te miras al espejo
y no ves nada,
solo el reflejo de un cínico
y una sonrisa
luchando por salir.
Para que engañarnos,
la única persona
que está acabando contigo
eres TÚ mismo.

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