miércoles, 10 de junio de 2009

Sin título

A veces,
aprendemos a escuchar al silencio,
sin dejar que se nos pase ninguna nota,
y comenzamos
a valorar la poca importancia de las palabras,
siempre sucias y llenas de imperfecciones
y malos modales
y sabor a nicotina
y a café enfriándose a las tantas de la madrugada
acompañado de una porción fría de ilusión.
No siempre
comprendemos su significado,
vacío de “Te quiero” y “Te echo de menos”
pero lleno de ganas de sentirlo
y de romper la tranquilidad
de la última calada
con una leve caricia en la mejilla.
Callado,
escribes su nombre en un papel arrugado y mugriento,
rajas tu garganta
y lo introduces,
manchando todo de recuerdos
y sangre reseca
que intenta apartarse de su destino
chillando con toda la rabia acumulada,
pero resulta imposible todo intento
de gritar en el vacío
ya que nunca podremos oír.
Y así es como estoy,
rompiéndome la voz en el vacío,
intentando reconocer mi propio eco
y contestarle con el odio que se merece.
Pero acéptalo,
es imposible gritar en silencio…

jueves, 4 de junio de 2009

Lágrimas de sentencia

Vives de ilusiones.
Vives de caricias y cafés a medianoche.
Mueres de esperar,
contando las lágrimas
que derrama el viejo reloj
al saber que nunca vendrá.
Terminas las historias
sin apenas haber escrito
el prólogo de tu propia vida.
No tiene prólogo.
Pero tampoco ganas ni fuerzas
de empezar a latir.
Demasiado inmaduro todavía.
Demasiado joven para envejecer.
Demasiado viejo para crecer.
Demasiado débil para creer.
Y la vida,
con voz cazallera
y escupiendo tinta
que cala hasta el desconsuelo,
se ríe,
alumbrando las aceras
con la sombra de tus pisadas.
Miro la urbe
desde dos cuencas vacías
que desprenden alaridos de inanición.
Veo miedo sin orgullo.
Veo asfalto mojado de besos que no me diste.
Veo llamadas perdidas
sin un destinatario concreto.
Estallo los cristales de las farolas
a mi paso,
y supuro alquitrán por las heridas
entremezclándolo con ignorancia y conformismo.
Oblígame a que dé el último paso
y nunca más
oirás al eco de mis zapatillas
amortiguarse
con los bucles de tu pelo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Esperanzas de medianoche

Deliras,
deliras pero me engañas;
peor aún,
me haces partícipe de tus delirios
y el personaje principal.
Borras los pasos que dejas a tu espalda
para impedirme que te encuentre.
Quieres condenarme a respirar azufre
como te obligaron a ti en otro tiempo.
No,
no quiero eso.
Sí.
Me volviste a mentir.
Todavía recuerdo aquel día en que escribiste
nuestro destino sobre papel mojado,
en esa oscura estación,
de almas bien definidas y arrancadas de su realidad,
mientras me acariciabas el pelo
prometiéndome que no iba a pasar nada.
En aquel momento
hasta las luciérnagas se rieron de tu ironía
dibujando extrañas muecas sobre nuestras cabezas.
Pese a todo,
guardé ese papel con toda la ilusión
de un iluso principiante
esperando que las últimas líneas
se borrasen antes de que llegase el momento.
El bucle se volvió a cumplir,
no se puede luchar contra evidencia.
Ahora,
sólo me queda intentar sacarle una sonrisa al espejo
y la única solución que encuentro
es rajarlo con la mayor rabia posible;
con esa mezcla de posos de café y cristales rotos
escribiré el último capítulo
de mi dulce decadencia.

sábado, 9 de mayo de 2009

Último aliento

Tic-tac, tic-tac… y vuelves a explotar manchando todo de rabia y amarga bilis. Suenan las 6 y escupes de nuevo esa bocanada de aire entremezclada con odio. Ya son 36 horas sin dormir y maldiciendo el segundero y tus dudas, tus putas dudas; te sientas de nuevo para poder mirar por la rendija de la incertidumbre. Echas otro trago. Consumes de nuevo esa pastilla de colores llamativos que se supone que debería calmarte. Nada, no pasa nada. Te asomas a la ventana. Otra mañana más. Otro día nublado. Otra botella de alcohol barato encima de la mesa. Pero no otra cara nueva frente al espejo. Te consumes, te consumen… no, más bien te consumes. ¿Qué quieres de mi? ¿Qué quieres de ti mismo? ¿Qué cojones buscas? Respira… es mejor que te relajes…
Cada línea escrita es un corte profundo sobre los antebrazos desnudos. Cada gota derramada es un motivo más para odiarme. He descubierto que soy incapaz de creerme. Pero esta penitencia no lleva a ningún lugar seguro, sólo reduce la cordura a cenizas fácilmente transportables a la nada.
Las luces del corredor han comenzado a apagarse, y no seré yo el que se levante a encenderlas. Sólo me queda cerrar la verja e impedir mi paso de nuevo hacia el otro lado, podría ser demasiado peligroso para los dos. Apretaré la mandíbula mientras la fría aguja introduce el dulce caos en mis venas, permitiéndome ver la verdadera vida con la blancura de mis ojos.

miércoles, 22 de abril de 2009

Pisadas sobre vacío

Duerme tu mente solitaria enredándose en la tortura de mis sueños, entremezclándose con mi lento respirar y las palpitaciones que produce un “No, hasta nunca” a última hora de la tarde. Las ilusiones, encerradas en una pequeña caja de incertidumbre y desconcierto, reniegan de su identidad, entregándose a tus palabras perfumadas de ironía y pesimismo.
Reduces los atardeceres a fino polvo que se transporta con el más leve suspiro, e inhalo cayendo preso de sus efectos psicotrópicos, descubriendo un mundo de miradas perdidas, ausentes de toda realidad, y frías recreaciones paranoicas propias de la subjetividad de tus pensamientos.
Rendido, caigo, y momifico mi quehacer. Me alejo del resplandeciente camino para poder esconderme más allá del recuerdo de tus besos y así acabar mis días abrazado a las cenizas de tu desdicha por la cual perdí la cordura.

lunes, 30 de marzo de 2009

Relato de un mal viaje

Y despertar arrodillado frente a mi decadencia, mirándome de soslayo desde el espejo. Sonámbulo, rescatando los últimos segundos en aquel parador, donde las proposiciones se arrojaron contra las rocas con la inhumana fuerza que produce la demencia.
Escribiendo el último párrafo, consumiendo las cenizas de mi cerebro, la vida pasa rápida frente a mí, sonriendo por todo lo que nunca fui y distorsionando mi breve existencia.
Bebiendo gotas de azufre, profundizo en las sombras del destino, descubriendo historias anónimas sobre viajes astrales que despiertan mi curiosidad y controlan las riendas del destino que relataste, obligándome a dar un paso hacia lo desconocido.
Y despertar rodeado de anfetaminas y alcohol, y observarme, desde la esquina, como mi cuerpo inerte yace en el suelo sin reclamar ayuda. A merced de la locura, desemboco en un mar de dudas, preguntándome que hago aquí. El reloj marca las 2 de la madrugada. Nada volverá a ser como antes.

lunes, 16 de marzo de 2009

Camino hacia la eternidad

Miro, pero no veo. Y tropiezo con la inoportuna aparición de la razón.
Apatía. No hay fuerza en las palabras. Un adiós. Un hasta nunca, ¿o hasta luego? No, mejor hasta nunca. Mejor continuar el camino, este duro camino, y no mirar atrás. Sólo recuerdo sombras y ecos del pasado que la memoria ordenará a su antojo.
Y mientras tanto… ¿qué queda?... en realidad… ¿hubo algo? Seguramente palabras y acciones sin fundamentos, desinteresadas, carentes de realidad e impregnadas de ilusiones.
Una tormenta de imágenes, tortuosas pesadillas, perturba la tranquilidad del sueño, derramando lágrimas sobre tinta impresa en papel rasgado… frágil, como la esperanza. Estremecido, no sabes reaccionar. Normal, no sabes sobre que actuar. Intentas encajar las piezas de un puzzle incompleto y destrozado, corrompido por tu estúpida actitud.
Pregunta tras pregunta incrementas el insomnio, entreteniendo las noches con ideas absurdas e incoherentes que bombardean tu conciencia.
Abatido, aquí me despido.
Hasta nunca.

domingo, 15 de marzo de 2009

In Memoriam

Madrid llora.
Llora
lágrimas de cera,
coronas de rosas
y cartas anónimas
abandonadas
en la soledad
de la cercanía.
Los gritos
avivan las llamas
de la desilusión,
mientras
la oscuridad
atrae pesadillas
atadas
a olores de rabia.
El cielo
todavía recuerda
aquel amanecer
drástico
que salpicó
la historia
de una ciudad
arropada
por miles de voces
buscando
una explicación.
Madrid no olvida.
D.E.P.

sábado, 7 de marzo de 2009

Tentaciones

Solo pensar
sin actuar,
y sentir las palabras
mancharse
con lágrimas de tinta.
Pretendo
tocar la luna
a través de tus caricias
y mis remordimientos.
Aliviar
los temores
intentando alcanzarte
en el abismo
de tu mirada.
Deseos incompletos
que luchan,
descontroladamente,
con la tentación
de sentirte
dueña de mi cuerpo.

martes, 3 de marzo de 2009

Ella

La observas,
centrándote en su boca,
sus labios,
recordando
las miles de historias escritas,
borradas con carmín
en cualquier oscuro callejón.
Aguardas,
tumbado,
los abrazos
de una noche de resaca.
Los besos
con sabor
a bourbon añejo
y olor a nicotina,
que adormecían
las palabras de madrugada,
dejándolas
al otro lado de la ventana,
a merced de la soledad.
Dentro,
una batalla de caricias
corrompe el silencio
haciendo inevitable
el deseo de estar
cerca de ti.

viernes, 27 de febrero de 2009

Ícaro

Abatido,
recoges las alas
esperando
tu próximo vuelo.
No queda impulso
que haga
que todo
vuelva a ser como antes.
Las zarzas
rodean tus tobillos
impidiéndote
realizar ese salto
que acabaría
con toda la desdicha;
se clavan,
sangras,
limpian los recuerdos,
sanan la memoria,
sepultada
bajo la frialdad
de los actos.
Gritas,
suplicas,
maldices,
imploras.
Y las calles
te arropan,
con luces mortecinas
que queman tus ojos
y enfrían el alma.
Acostado en un portal
piensas en todo,
todo aquello que…

martes, 24 de febrero de 2009

Espinas en el camino

Lenguas de fuego
divagan por mis heridas,
quemando la piel,
arrancándola a tiras.
Las lágrimas
de las luciérnagas
sanan mi conducta,
controlando los alaridos
de una noche torturada,
rezumadora de whisky sin hielos.
Las olas al alba
limpian el dolor,
apagan las llamas
de la conciencia.
No quiero
más caminos de azufre
con historias escritas
en tinta china
sobre papel rasgado,
rasgado como la esperanza
que apuñalas
con tus ojos.